Rise of the Runelords

Los señores de la Frontera

La toma del fuerte Raddick fue relativamente rápida. Con las pistas proporcionadas por Jakardros Sovark, el segundo al mando de los flechas negras. Las buscadoras pudieron saber de una entrada secreta a la fortaleza a través de una cueva oculta en una cascada cercana.

Su intento de subterfugio estuvo a punto de acabar trágicamente cuando Rima cayó intentando llegar al saliente secreto. Y alertó a un grupo de ogros que tuvieron que ser despachados con premura.

Las cavernas habian sido clausuradas debido a una plaga de lagartos eléctricos. Pero antes de encontrarlos pudieron ver algo que ningun Flecha Negra vivo habia visto. La cripta de la orden, Koreen suponiendo que podia haber algun objeto de provecho, desoyó la advertencia de Jakardros (La orden no entierra objetos valiosos) y se dispuso al saqueo de tumbas. Sin saber que las criptas habian sido abandonadas por un motivo, un espectral ocupante que habia sido asesinado por sus compañeros. Pudieron despacharlo sin demasiados problemas.

La caverna que hacia de nido a los lagartos electricos podia haber sido su tumba si no fuera por que avanzaron rapidamente hacia la entrada secreta y pudieron entrar en la fortaleza. Desgraciadamente al otro lado habia un ocupante.

La persona que ocupaba la camara, antaño parte de la prisión. Era una joven pelirroja y elegante que se presentó como Lady Lucrecia. Y sobre todo le dió la bienvenida a Kaven otro de los Flechas Negras que habia venido a “Disfrutar de la recompensa por haberles dado Fuerte Raddick a mi y a mis aliados” y menciónó a alguien a quien servian un tal Mokmurian.

Vale Temros estalló en furia y la severidad de la mirada de Jakardros revelaba que su pensamiento, aunque contenido no era mucho menos determinado. Sin embargo las buscadoras no se dejaron engatusar y presentaron batalla a la señora. Que se transformó en una vil lamia mayor. Ya bien sea, por la experiencia o por suerte, consiguieron vencerla antes de que diera la alarma al castillo.

El resto de la toma del castillo fue relativamente facil. Sorprendido en su bastión los ogros no fueron rival para el dominio del fuego de Dalaniel y Dante. Lo que les llevó a la capilla y los cuarteles del comandante donde el Patriarca Kreeg y su sacerdotisa del aguardaban. Una vez derrotado la visión del arma del Patriarca de los Kreeg en manos de Marilis fue suficiente para poner el resto de los ogros en retirada.

Dejando un panorama desolador de atrocidades, una fortaleza casi destruida a reconstruir y una frontera con las tierras de ceniza completamente desprotegida.

Esta claro que el norte necesitaba un guardián. Y los habitantes de Caparazón no vacilaron al ver quien podia hacerse cargo de esta tarea fundamental.

Las buscadoras habian encontrado un dominio que hacer suyo.

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Turbiales

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